miércoles 18 de noviembre de 2009

preguntas escritas en un papel de cigarrillo en el año 1999

¿y tu padre?
¿y tu padre no era sordo?
¿y él te escuchaba, digo
él escuchaba tus plegarias?
digo, no creo que plegarias.
pero al menos ruegos, que digo,
pedidos
un favor, algo,
¿no le contabas historias?


y tu padre ¿y tu padre escuchaba?
¿te miraba cuando volvías de la escuela?
¿te miraba como un padre
mira
como un verdadero árbol
un verdadero perro
un real y plausible tigre
mira a su hijo?

digo
y vos:¿callabas, reías?
¿que hacías?

martes 17 de noviembre de 2009

clavo

Antes de clavar el clavo, espero el martillazo. Y aún antes de martillar, quiero ver el cuadro colgado.
Pero: ¿por qué no preguntarle al pintor que motivo tiene en su cabeza antes de comprar la casa en cuya pared se colgará la obra?.





Antes de sentarme a beber el té, quiero saber como regar las tierras áridas del norte cordobés. Imagino que tal vez alguna vez en esas tierras se puedan sembrar jazmines a granel, del cuál sacaremos té. ¿Dije sacaremos, no? Mi familia, y yo. Yo seré un niño, y mi familia no. O tal vez yo sea un padre y mi familia sean niños, y la madre de esos niños sea un jazmín más. Todo esto pienso antes de beber el té, a la tarde. Pero no se lo digan a nadie: esto de beber té, es una tarea que requiere cierta humildad.
huir

En enero fuí caminando hasta una ciudad chica en Uruguay. Caminé 30 kilómetros bajo el sol abrasador de Paysandú. Llegué a una casa de estilo europeo con techo a dos aguas de color celeste,toqué el timbre.
Me atendió una mujer de pelo blanco y ojos marrones claro, que me recordaron algo, movilizaron mis emociones, hicieron que me rasque la parte de atrás de la oreja.
La mujer me sirvió agua fría en una taza celeste como el techo, como el cielo.
Me preguntó que-adonde-iba.
A buscar la humildad, Sra, sólo quiero ser humilde, creo que le dije. Creo, no estoy seguro.
No le pregunté su nombre, y se diría que huí del encuentro, como vivo.
Porque vivo huyendo.
Ese enero caminé por un camino del Uruguay. Un camino estrecho con flores en sus márgenes. Yo quería convencerme a mí mismo de que estaba buscando algo.
Pero en verdad, huía.
Porque eso es lo que hago, y hago bien.
Huír.
miradas

me
persigue

una mirada
me persigue

mis dedos rozan el viento
escucho las construcciones
se levantan las torres
los violines
roncos de las inmobiliarias
puaj.


me
sigue

una mirada
¿roja, azul, china, europea?
¿china, árabe, indostaní?
¿latinoamericana, china, una mirada?

me
persigue
me
esculpe
memoria adentro
hace de mí

figuras
imprecisas.
Ah, oh, ay.
ennumeraciones


los días me paso pensando ¿esto quiero hacer?
los días
los días de lluvia y de sol
los días en la cocina o en el comedor


después voy en bici al trabajo ¿esto quiero hacer?
ruedo entre bocinas y colectivos
humo, dragones, reptiles, señores.


algo en mí es como un hielo a punto de quebrarse
quiero darle importancia
es un glaciar moribundo:

esperen, esperen.
quiero darle importancia a ésto.

en la terraza miro las nubes
trepo con mis pensamientos

me gustaría ser un mago, a veces.
no un mago de circo, un mago de la selva.


quiero ser un paracaídas que sostiene
a un genial tipo en su caída


las horas que me separan de la noche
las paso pensando
las horas
las horas ¿esto quiero hacer?